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Obesidad y mala alimentación: Comienza el cambio

01 Abril, 2019 | Dietas & Nutrición

La obesidad es uno de los problemas de salud más importantes de nuestro siglo. El aumento del sedentarismo, junto con una dieta rica en grasas saturadas y azúcares simples, son los responsables directos del aumento de la obesidad en toda la población, independientemente de la edad.

 

La obesidad es una enfermedad crónica metabólica en la que se produce una acumulación de tejido adiposo que pone en riesgo la salud. Es un problema por sí solo pero además afecta directamente al desarrollo de  otras patologías directamente relacionadas como la diabetes, las enfermedades cardiovasculares o cerebrovasculares e incluso para el cáncer. Las cifras también son un dato a tener en cuenta, y es que esta patología está aumentando tanto en la población infantil, como en adolescentes y adultos, llegando a clasificarse como pandemia.

 

Algunos de los principales factores de riesgo son:

  • La mala alimentación (exceso de grasas e hidratos, falta de proteínas y fibra)
  • La sobreingesta de cantidades y calorías.
  • La inactividad física.
  • El estilo de vida sedentario.
  • Algunos trastornos alimentarios.

 

Aunque la pérdida de peso es un factor importante para la mejora de la salud y esta patología en concreto, no es el único. También hay otros factores que producen una mejora del bienestar y el estado de salud. Además la pérdida de peso no debe ser necesariamente llamativa para ser beneficiosa. Se ha comprobado cómo incluso con pérdidas de peso moderadas, los beneficios clínicos son considerables.

 

Ejemplo:

Una pérdida de peso del 5 al 15% durante un período de 6 meses es realista y tiene un beneficio comprobado para la salud.

 

Ahora bien, ¿Cómo conseguimos esa pérdida de peso?

Actualmente la pérdida de peso se consigue mediante la combinación de dieta equilibrada hipocalórica (baja en calorías), aumento de la actividad física y con terapias del comportamiento. Desde el punto de vista nutricional, se debe alentar la alimentación saludable y aumentar el consumo de verduras, frutas, legumbres, cereales integrales ricos fibra y sin azúcar. También es conveniente sustituir los productos lácteos y las carnes con alto contenido de grasa por alternativas con bajo contenido de grasa o aún mejor de pescados.

 

Otras de las pautas que se pueden seguir de forma general son las siguientes:

  • Disminuir el tamaño de las raciones de comida.
  • Evitar el picoteo entre comidas, los alimentos azucarados y grasas saturadas, así como el consumo de bebidas alcohólicas y alimentos precocinados.
  • No saltarse ninguna comida, especialmente el desayuno.
  • Esperar al menos 30/45 min después de cenar para acostarte.
  • Gestionar y reducir los episodios de pérdida de control o atracones.

 

Cuando padeces obesidad  es necesario entender que, dado que la obesidad es una enfermedad crónica, el control de peso será algo que deberás vigilar durante toda la vida. La pérdida de peso inicial y el mantenimiento del mismo junto al tratamiento de las patologías asociadas son los dos principales criterios para una mejora importante.

¡Introduce estos consejos poco a poco en tu vida y comienza el camino hacia una vida mejor!

 

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